No le tengas miedo a lo que me digan de ti.
Ni a las salidas con mis amigos.
Tampoco al niño alto y blanco que tanto odias.
Ni le prestes atención al que ofreció llevarme a mi casa él otro día.
Ni al niño lindo con él que solía salir años atrás.
Tenle miedo a las largas duchas que tomo.
A los viajes extensos en coche.
Cuando callo en general.
Cuando estoy feliz y sonriente y de repente soy seria y pensativa.
Porque son los únicos momentos donde de verdad pienso que me hace estar y permanecer junto a ti..